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20171214
20170531
Ana Gauna encenderá el Fuego Violeta
Voz
suave, pelo lacio, ojos saltones y una postura femenina ante el micrófono
demuestran los rasgos más visibles de su personalidad. Acompañada por letras
pegadizas y los aires de su querida Viedma, Ana Gauna llegó a Buenos Aires en
busca de escenarios donde brillar.
La primera cita será en Makena (Fitz Roy
1519), el 16 de junio a las 21, y el pilar debutante de su carrera como solista
ya tiene nombre: Fuego Violeta.
Después
de un año de trabajo en los estudios Kombucha Records, el
primer disco EP de la cantante y compositora, disponible en Spotify y iTunes,
será presentado en el barrio de Palermo junto a Sebastián Droszler en bajos y coros, Luciano Maiorana en guitarra eléctrica, Genaro Collado
en teclados y Simón Gauna en batería.
El
álbum cuenta con seis canciones, que logró realizar gracias a la producción de Sebastián Droszler, con
quien además trabajó los arreglos y algunas composiciones del mismo, entre lo
que se destacan Me enamoré y Viento del Sur. El trabajo contiene variedad
de ritmos y estilos. Un viaje que tendrá pop alternativo, balada de rock, country y soul.
Presentará además el videoclip de Fuerte, una de las grandes apuestas.
Ana Gauna nació en la Patagonia, rodeada de ríos, mar y un paisaje inspirador. Dio sus primeros pasos
con una focalización en la guitarra y el canto. Participó en coros y formó
algunas bandas ante de forjar su carrera como solista.
En
2013, un año clave para su carrera, hizo su aparición con 4 sencillos.
Entre las canciones se encontraba su hit Río,
que la posicionó como finalista de la región porteña en el famoso concurso
nacional de bandas Camino a Abbey Road.
Una de
las particularidades que tendrá la noche de Makena el 16 de junio se dará por
un lazo filial. Ana Gauna y banda se presentará junto a Tercer Track, que tiene
en bajo y voz a Didi Gauna, padre de la cantautora. Se espera una noche
prometedora y cargada. En Fitz Roy 1519, se encenderá el Fuego Violeta.
Viernes 16 de junio, 21:00 hs. - Makena en Vivo
Fitz Roy 1519-CABA-Buenos Aires AR
Fitz Roy 1519-CABA-Buenos Aires AR
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El regreso de Mario Cárdenas
Dice Antón Chéjov que nunca se debe mentir. Que el arte tiene la particular grandeza de no tolerar la mentira. Que se puede mentir en el amor, en la política, en la medicina. Que se puede engañar a la gente y hasta a Dios. Pero lo que no se puede hacer en el arte, es mentir.
Son muchos los artistas que cumplen esta ley a rajatabla y no porque se lo propongan, tal vez si así lo hiciesen el resultado no sería el mismo. La cosa se da en ese instante mágico en que el artista deja de ser la persona que es para transformarse en su propia creación. Es cuando uno, simple espectador, se olvida de la persona y ve solo al personaje con la belleza que proporciona el sentirlo de verdad.
Y eso sucede cuando Mario Cárdenas aparece en escena. Uno ve al cantor que vuelve después de muchos años de exilio a reencontrarse con su público. Mario Cárdenas habla, cuenta historias, explica, dice, toca el bandoneón. Y canta. Acompañado en el piano por otros dos artistas que se turnan según la ocasión: Víctor Simón o Federico Mizrahi. Se lucen. Como se luce el cantor de tangos medio herido, con su joroba y su renguera. Ya no importa quién es el actor. Entonces, el tiempo se detiene y uno se entrega. Solo después, cuando el aplauso lo despabila y lo devuelve a la realidad, aparece Luis Longhi, actor, escritor, bandoneonista, creador de este entrañable personaje. Y es ahí cuando dan ganas de acercarse, mirarlo de cerca, abrazarlo fuerte y agradecerle por toda esa ternura.
Son muchos los artistas que cumplen esta ley a rajatabla y no porque se lo propongan, tal vez si así lo hiciesen el resultado no sería el mismo. La cosa se da en ese instante mágico en que el artista deja de ser la persona que es para transformarse en su propia creación. Es cuando uno, simple espectador, se olvida de la persona y ve solo al personaje con la belleza que proporciona el sentirlo de verdad.
Y eso sucede cuando Mario Cárdenas aparece en escena. Uno ve al cantor que vuelve después de muchos años de exilio a reencontrarse con su público. Mario Cárdenas habla, cuenta historias, explica, dice, toca el bandoneón. Y canta. Acompañado en el piano por otros dos artistas que se turnan según la ocasión: Víctor Simón o Federico Mizrahi. Se lucen. Como se luce el cantor de tangos medio herido, con su joroba y su renguera. Ya no importa quién es el actor. Entonces, el tiempo se detiene y uno se entrega. Solo después, cuando el aplauso lo despabila y lo devuelve a la realidad, aparece Luis Longhi, actor, escritor, bandoneonista, creador de este entrañable personaje. Y es ahí cuando dan ganas de acercarse, mirarlo de cerca, abrazarlo fuerte y agradecerle por toda esa ternura.
El regreso de Mario Cárdenas se puede disfrutar los miércoles desde las 21:15,
con las exquisiteces del lugar y la participación especial de la joven y talentosa
Evita Rodriguez
en Pista Urbana, Chacabuco 874, San Telmo, Caba, Buenos Aires. AR.
Conviene reservar: (011) 4361 3015
![]() |
| Ph: Nico Glenny |
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20161013
20160922
20160915
20160729
20160701
20160507
20160505
"Letras en música" taller literario aplicado a la canción, a cargo de Carlos Piano. Comienzo: jueves 5 de mayo 2016
"Letras en música" es el título del taller literario aplicado al género musical de la canción que coordinará Carlos Piano a partir del jueves 5 de mayo a las 18 hs. en Garabombo Casa Cultural.
Pje. Revol 16. Paseo de las Artes. Córdoba
Buenos Aires. Argentina
El cupo es limitado.
Hay mas horarios disponibles hasta completar los grupos.
Hay mas horarios disponibles hasta completar los grupos.
20160502
"Carlos Piano, un bajo en la noche", por Rafaél Eléazar Ulloa, crítico de arte, 2 de mayo 2016. Córdoba.AR
Carlos Piano, un bajo en la noche
El destino, de quienes han aceptado su destino, es inevitablemente el éxito, y esto es así porque si hay algo deseable en esta vida, es ser quién uno ha soñado ser. Luego las circunstancias pueden variar; algunos atan el éxito del artista al reconocimiento público, o bien asocian el concepto de “artista exitoso” al dinero, a los shows de concurrencias multitudinarias, a un estilo de vida híper-lujoso, o a comportamientos extravagantes o excéntricos, o bien simplemente se fían de la fantasía que ellos mismos edifican, pero repito, estas circunstancias son todas variables y relativas, y en tanto el supuesto éxito dependa de éstas cualidades, no será una circunstancia real, ni el resultado de una trabajo sistemático. Dicho de otro modo, estas circunstancias pueden estar o no, pero lo que nunca podrán hacer es darle sustancia al creador, al compositor, al intérprete, o en definitiva al artista.
Por otro lado está más que comprobado que una vida nómade, ruda y despojada estimula debidamente el deseo de reflexionar acerca de aquello que la comodidad y la habitualidad se encargan de camuflar. Los pintores impresionistas, por ejemplo, sabían de esto y para el artista, independientemente de la disciplina que ejerza, vulnerar las fronteras de lo cotidiano es indispensable, o de lo contrario su razón de ser será arrojada brutalmente al cesto de la basura de los lugares comunes y eso es inaceptable para quiénes entendemos que el arte es aquel laberinto cuya salida, de ser encontrada, solo provocará el irresistible deseo de otra vez desandar el camino de lo nuevo. En síntesis, un hombre o una mujer en el escenario, son la mismísima existencia, pensándose a sí misma.
Éstas dos reflexiones anteriores a titulo introductorio vienen a colación de que hubo, hay, y habrá miles de artistas circulando soterradamente, viviendo en el underground y su obra se habrá extraviado irremediablemente de no mediar la mágica aparición de una billetera gorda con contactos influyentes, pero ni por asomo, esto quiere decir que la contribución de éstas páginas, destinadas al anonimato, no sean de un valor incalculable y que el destino nos haya privado injustamente a todos de conocerlas y disfrutarlas.
El sábado 2 de abril próximo pasado estuvimos en uno de los tantos conciertos urbanos de Carlos Piano, quién nunca dejó de tocar en los últimos 40 años, y este detalle ya es para tener en cuenta.
Lleva para sus amigos (y esto es una infidencia) el curioso y tierno apelativo de “Tiro Loco”, como el viejo dibujito animado de Hanna-Barbera. Es el mismo guitarrista y cantante que en los glamorosos `80 formara parte de un dúo inolvidable (para los memoriosos cordobeses de café concert) con la cantante, hoy radicada en Madrid, Claudia Maté.
Desde la butaca uno comprueba que se trata de un solista en todo el sentido de la palabra. Es difícil imaginarse a Piano con otro músico, aunque solo se tratase de una percusión de referencia. La cohesión entre los dedos, las cuerdas y la voz son una verdadera fortaleza atravesada por todo tipo de colores: los abrasadores calores cariocas, el murmullo de los tantos arroyos del delta del Tigre, el otoño de El Pueblito, los atardeceres porteños, los recuerdos de La Falda, el “Mal del Sauce” (un mal que se lleva en la sangre como un estigma familiar o que se adquiere simplemente por estar sentado debajo de un sauce contemplando el río)
Otro detalle a tener en cuenta es su voz de bajo, y es que no es frecuente cruzarse con un cantautor con este registro. Se podría decir que son los menos porque son voces más bien que profesan en las filas de los coros o bien son cantantes de orquestas (Edmundo Rivero, Goyeneche, Jorge Sobral, etc) o están por excelencia asignados al rol severo y grave de la ópera como el Sócrates de “L'incoronazione di Poppea” de Claudio Monteverdi, tan solo por mencionar un caso. En la vertiente de los denominados cantautores se me vienen tan sólo un par a la mente: el uruguayo Alfredo Zitarrosa (Montevideo, 10 de marzo de 1936 - 17 de enero de 1989) y José Larralde (José Teodoro Larralde Saad, conocido también como "El Pampa", Huanguelén, 22 de octubre de 1937) sin que se agote aquí la nómina por supuesto, lo que se agota es mi conocimiento al respecto. Otro caso que se me viene a la memoria es el de Javier Martínez, pero automáticamente quedamos fuera de la categoría ya que se trata de un compositor exquisito pero que se expresaba a través de un trío eléctrico, Manal. Este timbre se suma a lo dicho anteriormente como un elemento más de los que se conjugan en el estilo compositivo de Carlos Piano.
También está muy presente en su obra la maravillosa escuela del Tropicalismo creada por Caetano Veloso, Milton Nascimento, Chico Buarque, Gilberto Gil, Gal Costa, Tom Zé, Os Mutantes, Nara Leão y Rogerio Duprat. Este rasgo es producto de su temprana estadía en Brasil allá por los ´70 cuando la cosa con los militares no daba para quedarse “a ver qué pasaba”. Desde el aspecto melódico hasta sus interesantes canciones fusionadas con aires de milonga (como por ejemplo “El arroyo Espera”) la mencionada escuela está presente. Como una confirmación de lo expresado, esa noche el cantautor mixturó convenientemente sus canciones con algunos clásicos de la MPB (música popular brasileña), todos impecablemente interpretados y fue en este momento del show en el que notamos alguna debilidad por Chico Buarque, sin ignorar que el bouquet de su perfil como cantante guarda notas de color, digo yo al mejor estilo sommelier, que evocan a Caetano Veloso.
En resumen: actuación marcada por un profundo conocimiento del oficio de trovador urbano, y un delicado y exquisito repertorio. Recomiendo el show de Carlos Piano, en especial a todos aquellos que deseen escuchar a un cantautor despojado de la pesada carga de las viejas y queridas Trova Cubana o Trova Rosarina, sellos que todavía hoy siguen impregnando las voces de los artistas dedicados a este género. No digo que esté mal, porque no es mi idea, ni mi labor, ni mi deseo emitir juicios, pero si digo que toda la personalidad que un intérprete o cantautor puede ofrendarnos desde el escenario, se ve absorbida ipso facto por los indicios vocales de Silvio Rodríguez o Juan Carlos Baglietto, y esta es una decisión estética que algunos cantantes, a 46 años de la fundación del movimiento de la nueva trova cubana, deberían de rever.
No se priven de ir a escuchar a este bajo en la noche, cruzado y gonfaloniero de la canción artesanal y metropolitana.
No se priven de escuchar a Carlos Piano, un trovador en serio.
Rafaél Eléazar Ulloa, crítico de arte
Córdoba, abril de 2016
El destino, de quienes han aceptado su destino, es inevitablemente el éxito, y esto es así porque si hay algo deseable en esta vida, es ser quién uno ha soñado ser. Luego las circunstancias pueden variar; algunos atan el éxito del artista al reconocimiento público, o bien asocian el concepto de “artista exitoso” al dinero, a los shows de concurrencias multitudinarias, a un estilo de vida híper-lujoso, o a comportamientos extravagantes o excéntricos, o bien simplemente se fían de la fantasía que ellos mismos edifican, pero repito, estas circunstancias son todas variables y relativas, y en tanto el supuesto éxito dependa de éstas cualidades, no será una circunstancia real, ni el resultado de una trabajo sistemático. Dicho de otro modo, estas circunstancias pueden estar o no, pero lo que nunca podrán hacer es darle sustancia al creador, al compositor, al intérprete, o en definitiva al artista.
Por otro lado está más que comprobado que una vida nómade, ruda y despojada estimula debidamente el deseo de reflexionar acerca de aquello que la comodidad y la habitualidad se encargan de camuflar. Los pintores impresionistas, por ejemplo, sabían de esto y para el artista, independientemente de la disciplina que ejerza, vulnerar las fronteras de lo cotidiano es indispensable, o de lo contrario su razón de ser será arrojada brutalmente al cesto de la basura de los lugares comunes y eso es inaceptable para quiénes entendemos que el arte es aquel laberinto cuya salida, de ser encontrada, solo provocará el irresistible deseo de otra vez desandar el camino de lo nuevo. En síntesis, un hombre o una mujer en el escenario, son la mismísima existencia, pensándose a sí misma.
Éstas dos reflexiones anteriores a titulo introductorio vienen a colación de que hubo, hay, y habrá miles de artistas circulando soterradamente, viviendo en el underground y su obra se habrá extraviado irremediablemente de no mediar la mágica aparición de una billetera gorda con contactos influyentes, pero ni por asomo, esto quiere decir que la contribución de éstas páginas, destinadas al anonimato, no sean de un valor incalculable y que el destino nos haya privado injustamente a todos de conocerlas y disfrutarlas.
El sábado 2 de abril próximo pasado estuvimos en uno de los tantos conciertos urbanos de Carlos Piano, quién nunca dejó de tocar en los últimos 40 años, y este detalle ya es para tener en cuenta.
Lleva para sus amigos (y esto es una infidencia) el curioso y tierno apelativo de “Tiro Loco”, como el viejo dibujito animado de Hanna-Barbera. Es el mismo guitarrista y cantante que en los glamorosos `80 formara parte de un dúo inolvidable (para los memoriosos cordobeses de café concert) con la cantante, hoy radicada en Madrid, Claudia Maté.
Desde la butaca uno comprueba que se trata de un solista en todo el sentido de la palabra. Es difícil imaginarse a Piano con otro músico, aunque solo se tratase de una percusión de referencia. La cohesión entre los dedos, las cuerdas y la voz son una verdadera fortaleza atravesada por todo tipo de colores: los abrasadores calores cariocas, el murmullo de los tantos arroyos del delta del Tigre, el otoño de El Pueblito, los atardeceres porteños, los recuerdos de La Falda, el “Mal del Sauce” (un mal que se lleva en la sangre como un estigma familiar o que se adquiere simplemente por estar sentado debajo de un sauce contemplando el río)
Otro detalle a tener en cuenta es su voz de bajo, y es que no es frecuente cruzarse con un cantautor con este registro. Se podría decir que son los menos porque son voces más bien que profesan en las filas de los coros o bien son cantantes de orquestas (Edmundo Rivero, Goyeneche, Jorge Sobral, etc) o están por excelencia asignados al rol severo y grave de la ópera como el Sócrates de “L'incoronazione di Poppea” de Claudio Monteverdi, tan solo por mencionar un caso. En la vertiente de los denominados cantautores se me vienen tan sólo un par a la mente: el uruguayo Alfredo Zitarrosa (Montevideo, 10 de marzo de 1936 - 17 de enero de 1989) y José Larralde (José Teodoro Larralde Saad, conocido también como "El Pampa", Huanguelén, 22 de octubre de 1937) sin que se agote aquí la nómina por supuesto, lo que se agota es mi conocimiento al respecto. Otro caso que se me viene a la memoria es el de Javier Martínez, pero automáticamente quedamos fuera de la categoría ya que se trata de un compositor exquisito pero que se expresaba a través de un trío eléctrico, Manal. Este timbre se suma a lo dicho anteriormente como un elemento más de los que se conjugan en el estilo compositivo de Carlos Piano.
También está muy presente en su obra la maravillosa escuela del Tropicalismo creada por Caetano Veloso, Milton Nascimento, Chico Buarque, Gilberto Gil, Gal Costa, Tom Zé, Os Mutantes, Nara Leão y Rogerio Duprat. Este rasgo es producto de su temprana estadía en Brasil allá por los ´70 cuando la cosa con los militares no daba para quedarse “a ver qué pasaba”. Desde el aspecto melódico hasta sus interesantes canciones fusionadas con aires de milonga (como por ejemplo “El arroyo Espera”) la mencionada escuela está presente. Como una confirmación de lo expresado, esa noche el cantautor mixturó convenientemente sus canciones con algunos clásicos de la MPB (música popular brasileña), todos impecablemente interpretados y fue en este momento del show en el que notamos alguna debilidad por Chico Buarque, sin ignorar que el bouquet de su perfil como cantante guarda notas de color, digo yo al mejor estilo sommelier, que evocan a Caetano Veloso.
En resumen: actuación marcada por un profundo conocimiento del oficio de trovador urbano, y un delicado y exquisito repertorio. Recomiendo el show de Carlos Piano, en especial a todos aquellos que deseen escuchar a un cantautor despojado de la pesada carga de las viejas y queridas Trova Cubana o Trova Rosarina, sellos que todavía hoy siguen impregnando las voces de los artistas dedicados a este género. No digo que esté mal, porque no es mi idea, ni mi labor, ni mi deseo emitir juicios, pero si digo que toda la personalidad que un intérprete o cantautor puede ofrendarnos desde el escenario, se ve absorbida ipso facto por los indicios vocales de Silvio Rodríguez o Juan Carlos Baglietto, y esta es una decisión estética que algunos cantantes, a 46 años de la fundación del movimiento de la nueva trova cubana, deberían de rever.
No se priven de ir a escuchar a este bajo en la noche, cruzado y gonfaloniero de la canción artesanal y metropolitana.
No se priven de escuchar a Carlos Piano, un trovador en serio.
Rafaél Eléazar Ulloa, crítico de arte
20160430
20160424
20160415
20160406
Un día vos. Carlos Piano
Letra y música: Carlos Piano
Voz y guitarra: Carlos Piano
Percusión: Pichi Pereyra
Grabación de audio en vivo el 4 de marzo de 2016, en Garabombo Casa Cultural Córdoba, Argentina: Alejandra Varela
Video: MMprensa
mmprensa@gmail.com
Un día vos me dijiste,
"yo te doy lo que me pidas",
y lo que al final me diste
yo no lo pedi en mi vida.
Y jamás lo pediría.
Ese día prometiste,
"yo te sigo adonde quieras",
me seguiste hasta la puerta
hasta empujarme hacia afuera.
Amar, sufrir, partir, llorar.
Conjuro de la luna llena.
Una pena de amor.
El eco del dolor.
Un aullido en la soledad.
A menudo repetías,
"sólo con vos soy así",
aunque nunca te creí,
porque ya te conocía.
Tan borracho de alegría
como estaba me perdí,
viniendo como venía
solo en la trampa caí.
Ay, ay, de mí.
Amar, sufrir, partir, llorar.
Conjuro de la luna llena.
Una pena de amor.
El eco del dolor.
El olvido y la oscuridad.
Cuántos te amo van a morir
sin abrir en tu buzón.
Pero cuántos mas aún,
sin siquiera haber salido.
Dentro de mi corazón.
Obra de mano macabra
que rompe los sellos
borrando palabras
y me aprieta el cuello
ahogando este grito.
Tu amor es el hecho maldito
que yo necesito
arrancarme del pecho.
Tu amor, el error que repito
si agito las turbias aguas del deseo.
Tu amor, el espejo en que veo
lo que ya no quiero mirar.
La amarga lección aprendida
que me niego a repasar.
Vena abierta de una herida
que no para de sangrar.
Ay, ay, ay , ay.
Amar, sufrir, partir, llorar.
Conjuro de la luna llena.
Una pena de amor.
El eco del dolor.
Un aulido en la soledad.
Una pena de amor.
El eco del dolor.
El olvido y la oscuridad.
Un aullido en la soledad.
El olvido y la oscuridad.
Voz y guitarra: Carlos Piano
Percusión: Pichi Pereyra
Grabación de audio en vivo el 4 de marzo de 2016, en Garabombo Casa Cultural Córdoba, Argentina: Alejandra Varela
Video: MMprensa
mmprensa@gmail.com
Un día vos me dijiste,
"yo te doy lo que me pidas",
y lo que al final me diste
yo no lo pedi en mi vida.
Y jamás lo pediría.
Ese día prometiste,
"yo te sigo adonde quieras",
me seguiste hasta la puerta
hasta empujarme hacia afuera.
Amar, sufrir, partir, llorar.
Conjuro de la luna llena.
Una pena de amor.
El eco del dolor.
Un aullido en la soledad.
A menudo repetías,
"sólo con vos soy así",
aunque nunca te creí,
porque ya te conocía.
Tan borracho de alegría
como estaba me perdí,
viniendo como venía
solo en la trampa caí.
Ay, ay, de mí.
Amar, sufrir, partir, llorar.
Conjuro de la luna llena.
Una pena de amor.
El eco del dolor.
El olvido y la oscuridad.
Cuántos te amo van a morir
sin abrir en tu buzón.
Pero cuántos mas aún,
sin siquiera haber salido.
Dentro de mi corazón.
Obra de mano macabra
que rompe los sellos
borrando palabras
y me aprieta el cuello
ahogando este grito.
Tu amor es el hecho maldito
que yo necesito
arrancarme del pecho.
Tu amor, el error que repito
si agito las turbias aguas del deseo.
Tu amor, el espejo en que veo
lo que ya no quiero mirar.
La amarga lección aprendida
que me niego a repasar.
Vena abierta de una herida
que no para de sangrar.
Ay, ay, ay , ay.
Amar, sufrir, partir, llorar.
Conjuro de la luna llena.
Una pena de amor.
El eco del dolor.
Un aulido en la soledad.
Una pena de amor.
El eco del dolor.
El olvido y la oscuridad.
Un aullido en la soledad.
El olvido y la oscuridad.
20160401
20150718
Jorge Hardmeier presenta: 16 entrevistas a escritores y Juguetes antiguos-poemas
Libros
Agosto, 2015
Jorge Hardmeier presenta
16 entrevistas a escritores
Expreso Nova Ediciones
Expreso Nova Ediciones
Lugares donde por el momento se puede conseguir "16 entrevistas a escritores"
A cien metros de la orilla - librería virtual www.acienmetros.com.ar
Alamut (Jorge L. Borges 1985)
Arcadia Libros (Marcelo T. de Alvear 1548)
Aquilea (Av. Corrientes 2008)
Caligari (Bogotá y Otamendi)
Crack up (Costa Rica 4767)
De la Mancha (Av. Corrientes 1888)
Desde el pie comunidad cultural www.desdeelpie.com.ar
El gato escaldado (Av. Independencia 3548)
Guantes de mimbre y luz (Serrano 916)
La Libre (Bolivar 646)
La internacional argentina (Padilla 865)
La cueva (Av. de Mayo 1127)
La vaca mariposa. Librería virtual:
www.lavacamariposalibros.com
Librería de las Madres (H. Yrigoyen 1584)
Librería de Mármol (Lavalle 2015)
Librería Mi casa (previa )
Librería de Avila (Alsina 500)
Musaraña LIbros (José M. Paz 1530, Florida, Vicente López)
Ochenta Mundos (Rodriguez Peña 455)
Otra lluvia (Bulnes 640)
Páginas libres (Santiago del Estero 1112)
Rayo Rojo (Av. Santa Fe 1670, Locales 21 y 22)
Juguetes Antiguos
Vidamí Editora
100 ejemplares numerados
Impreso en hojas bookcel de 80 gr
Tapas de cartulina negra 120 gr bordadas a mano
(...) y entonces vi los ojos del tigre me observaba desde sus huecos amarillos detrás de sus ojos sus barrotes su piel su sangre de tigre su celda su girar calesita me observaba y mi mano extendida hacia su lomo hacia sus dientes sus rayas de tigre sus ojos de tigre y otra mano sujeta nerviosa la muñeca no no es un tigre ¿no ves? es un tigre ¿no ves? miralo de lejos sí así de lejos sí así de lejos al tigre aire césped hierro calesita y el lomo querer acariciar su lomo la mano esposando la muñeca las garras no no ¿no ves? mirada amarilla antigua en minúscula mirada no no ¿no ves? mirada antigua de tigre en ojos niños no no ¿no ves? vamos vamos así no se puede y hamacas y toboganes y chupetines y los monos vamos dale vamos ya hace ya tantos pero tantísimos inviernos barrotes manos jaulas no no puedo ya mirar amarillo calesita espacio libre amurallado y vamos vamos y un rugido aún atorado en la garganta.
http://vidamiencuadernacion.tiendanube.com/editorial/juguetesantiguos/
https://www.facebook.com/VidamiCuadernos
Lugares donde por el momento se puede conseguir "Juguetes antiguos":
La tienda de Vidamí que además es la editora de tal texto, editorial artesanal comandada por Cari Aimé
Alamut Libros Dos Alamut (Borges 1985)
Libreria Librería Mi Casa 1 (te contactás y vas a esa hermosa y particular libreria)
Libreria guantes de mimbre y luz (Serrano 916)
Librería Ochenta Mundos (Rodriguez Peña 455)
La Vaca Mariposa. (una hermosa librería, previamente te tenés que contactar y hablar con Adriana Morán Sarmiento)
Arcadia Libros (Marcelo T. de Alvear 1548)
Libreria a cien metros de la orilla (previamente contactarse con la grosa de Natalia Romero)
La Libre (Bolivar 646)
Aquilea (Corrientes 2008, la librería de Hernán Lucas)
Jorge Hardmeier presenta 16 entrevistas a escritores, en FM La Tecno- Nube Sonora- con Patrico Barrio y Emanuel Herrera
29 de julio 2015
El periodista habló sobre su nuevo trabajo en diálogo con FM LA TECNO y destacó el valor de la entrevista como género literario. En el libro editado por NOVA, publica las conversaciones que realizó con escritores durante toda su carrera. Consultado sobre las entrevistas que más disfrutó destacó a Enrique Symms, Alberto Laiseca y Jorge Di Paola.
Sobre la preparación para cada reportaje, aseguró que trató de leer obras de los autores y a partir de ese conocimiento formuló las preguntas. En su libro, Hardameier agrupa entrevistas con Alan Pauls, Fogwill, Tomas Abraham, Martín Caparrós, Eduardo Grüner, María Negroni, Luisa Valenzuela, Marcelo Cohen y Vicente Zito Lema, entre otros.
http://radiocut.fm/audiocut/jorge-hardmeier-sobre-su-libro-16-entrevistas-a-escritores/?f=search&l=result
Entrevista a Jorge Hardmeier
28 de julio 2015
"El género entrevista es literatura; por lo tanto, ficción"
Jorge Hardmeier es escritor, responsable de la editorial Expreso Nova y,
como veremos en esta entrevista, periodista y poeta. Estos últimos
géneros vinculados a las siguientes publicaciones de reciente aparición
del autor, se trata, respectivamente de los libros 16 entrevistas a escritores y Juguetes Antiguos.
Hace no más de dos meses conocí la nueva casa de Jorge Hardmeier, fue
mientras lo ayudaba con la mudanza de sus miles de libros y unos pocos
muebles desde el barrio de Palermo a este departamento de dos ambientes
en Caballito (con un patio que promete muchos asados, vale decir)
Estamos a unas pocas cuadras de Puan, la facultad de filosofía y letras.
Camino por la calle homónima y pienso en cómo hacer una entrevista
sobre entrevistas, actividad que ambos realizamos cotidianamente y de
manera autodidacta. Encuentro cierto enfoque pero, al conocer el trabajo
de Jorge, en este momento, prefiero pensar en que debo hacerle honor
a la profesión o, mejor aún, estar a la altura de mi amigo y sacar lo
mejor que tenga en la galera para hacer una buena entrevista.
Me recibe con la calidez habitual y cerveza, me conoce las mañas. Mientras esperamos que lleguen nuestras novias enciendo el grabador.
Me recibe con la calidez habitual y cerveza, me conoce las mañas. Mientras esperamos que lleguen nuestras novias enciendo el grabador.
Agencia Paco Urondo: Este es un laburo de mucho tiempo, la mayoría de las notas no van más allá de 2007.
Jorge Hardmeier: Sí, creo que la última es la de Di Paola en 2008.
APU: Teniendo toda esa producción ¿cómo fue juntarla?
JH: Las entrevistas estaban muy dispersas, vienen de distintas revistas,
y el libro las aúna. Hace años que tenía la idea de hacer esta
recopilación de entrevistas para que quede en formato libro que, me
parece, es más duradero. Las revistas se consiguen, pero hay una por
acá, otra por allá. Junté la de los escritores nada más porque después
tengo a músicos, pintores, etc.
APU: La base es, entonces, tener un corpus general de esa producción, o de una parte, que tenés como laburo periodístico.
JH: Sí, pero fue interesante volver a leerlas.
APU: ¿Sentís una actualidad en ese material?
JH: En la mayoría sí porque me preparaba mucho para hacer las
entrevistas, leía las obras, entonces va más a la obra. No hay
entrevistas de un momento circunstancial, salvo detalles, en alguna se
filtra el 2001, tal vez. Hay escritores a los que les pregunto sobre
libros que escribieron a los 20 o 30 años, como a Jitrik o a Laiseca, a
los más grandes.
APU: Gente que no se debe acordar un carajo de lo que escribió a los 20 años.
JH: Exactamente. Y te chamuyan (risas). En el caso de Di Paola, Minga es del 87 y le hice la entrevista 20 años después. Hay un enfoque en la obra.
APU: Entonces no son entrevistas coyunturales porque tienen una búsqueda de totalidad.
JH: Al ser escritores de cierto renombre y, la mayoría son gente que
tiene unos años, y al rastrear toda la obra, te centrás más en esa
totalidad que en algo específico.
APU: Es un
trabajo de mucha lectura para medios que, imagino, no tenían una tirada
muy extensa ¿cómo preparabas eso con tanta lectura?
JH: Hay que decir (a favor mío) que eran publicaciones de ciertas
características que te permitían eso. Si en un diario te dicen haceme
para tal suplemento del domingo tal nota tenés que ir con lo puesto y
hacer la nota, vos lo sabés a eso.
APU: Si, vas medio a tientas.
JH: Lo que acá pasaba es que buscaba escritores que me parecían
interesantes y al leer toda la obra tomaba notas de los temas
importantes y con ese caudal de lectura iba a hacer la entrevista. Hay
algo de estas entrevistas que recuerdo como algo que me hacía bien, como
por ejemplo Jitrik diciendo: “flaco ¿de dónde saliste?” “¿qué hiciste,
leíste todo?” Y, sí. Que te lo diga Jitrik está bueno, para mí es como
se debe preparar una entrevista. Más en esta época en la que el vértigo
hace que los periodistas vayan sin lecturas previas, a veces ni siquiera
el último libro que sacó la persona que van a entrevistar. No es que
esté mal o bien, son distintos modos.
Universidad Parque Rivadavia
APU: ¿Alguna entrevista tuvo algún tipo de fricción?
JH: Fogwill.
APU: Estaba pensando en esa (risas)
JH: Creo que Fogwill en el fondo era un tierno pero tenía ese personaje polémico y mordaz.
APU: Hay un
momento de esa entrevista en la que dice medio despectivamente: ¿Ustedes
de qué universidad son? Y la respuesta que dieron fue: “de ninguna,
nosotros vendemos libros en el parque Rivadavia”
JH: Sí, creía que éramos re académicos y éramos unos lúmpenes que
trabajábamos en el parque Rivadavia, más lúmpenes que él (risas).
APU: Ese tipo de
personajes son polémicos y el tema es saber tratarlos; es más o menos
una de las funciones del periodista entrar lo más simpático posible a
algo que puede terminar en una masacre.
JH: Sí, pero lo llevamos bien, terminamos casi a los abrazos. Para mí es
un escritor absolutamente interesante y, al contrario, me gustan más
esos personajes que los dóciles. Hay una entrevista que no salió en este
libro porque esa sí fue fea y es un tipo que me interesa mucho como
escritor, Daniel Guebel, él y Sergio Bizzio, discípulos de Di Paola; en
su momento salió en una revista pero no la incluí, no me parecía
interesante, era una entrevista más de discusión que sobre literatura.
APU: En la
entrevista que le hacés a Tomás Abraham hay un momento medio tenso, no
sé si tenso, pero es un momento en donde vos no abandonás una postura
que es la de tratar de definir o de igualar la labor del filósofo a la
del poeta. Es enrevesada, hasta llega a decir que no tiene tantos
argumentos.
JH: No fue un momento tenso, lo que reivindico del tipo, al menos en esa
entrevista, es que en un momento dijo no sé, o estoy perdido o algo por
el estilo. Eso está bien, cuando uno no sabe, decir no sé está bien.
APU: ¿Te faltó algún autor indispensable para vos?
JH: Creo que los autores que más me hubiera gustado entrevistar no lo entrevisté.
APU: ¿Por qué estaban muertos?
JH: Algunos estaban muertos o en su momento no había llegado yo a ellos,
me hubiese gustado entrevistar a Néstor Sánchez, a Alberto Vanasco, a
Macedonio, a Di Benedetto, hice el intento con Adolfo, el hijo de
Macedonio, pero ya estaba muy grande y no se pudo.
En busca del título perdido
APU: Alguna vez
charlamos, no muy profundamente, y me decías que la entrevista es un
gran género, que te gusta y de lo que más te gusta de la entrevista es
editar las notas.
JH: Lo que más me gusta es prepararlas, pasa la entrevista, que es un
momento de cierta turbulencia, estás con un tipo que no conocés, le vas a
hacer preguntas, no sabés cómo se lo va a tomar. Y después, que es lo
más placentero, es el trabajo de edición, donde tenés todo ese material.
Para mí, hay gente que no está de acuerdo con esto, entramos en el
terreno de la ficción, el género entrevista es literatura. Y, por lo
tanto, ficción, porque vos tenés un material de lo que te dijo una
persona y al laburar con eso es apasionante. Desgrabás, que es lo más
hinchapelotas…
APU: Lo más hinchapelotas del mundo…
JH: Y empezás a jugar, me gusta contar en qué bares fue hecha la
entrevista, o si fue en la casa del autor, cómo llegué. Empiezo a
narrar, es un vicio, si hay algo que soy es un narrador, entonces me
encanta. Me encanta poner títulos. Me encanta poner subtítulos, puedo
estar un día pensando un título.
APU: Sos muy admirado en APU por los títulos.
JH: Me parece algo hermoso estar ocho horas pensando, revisar discos, libros.
APU: ¿Cómo llegás a esos títulos?
JH: Divido las entrevistas en partes, después la leo y empiezo a
cranear. En un momento tenía el vicio de poner títulos y subtítulos con
temas de Spinetta o los Redondos, son títulos tan seductores que calzan
pero en un momento dije basta.
APU: La santísima trinidad y un extraterrestre, pasajeros en una pesadilla, son muy creativos. Por lo general, en la prensa gráfica se utilizan, salvo excepciones, lugares bastante comunes.
JH: Hay títulos que me dan mucha risa, ni hablar el "ahora dicen" y
todos los potenciales pero en la prensa deportiva, que me parece
patética, uno de los títulos más repetidos es "con el tiro del final" o
"ni el tiro del final". Ese título lo vi centenares de veces, ese tipo
que escribe la nota o el editor se le tiene que ocurrir otro título, es
un lindo laburo buscar un título, no sé por qué no se toman el tiempo
para eso. Es un ejercicio de imaginación.
APU: Te voy a dar una tarea.
JH: ¿En serio?
APU: Si, elegir el título para la entrevista (risas)
La curiosidad del tigre
APU: ¿Cuál es el trabajo del entrevistador?
JH: El entrevistador es un curioso, tiene curiosidad por algo. Siempre
hice las entrevistas desde el deseo, eran tipos que deseaba entrevistar o
salía a las dos de la mañana a entrevistar gente que vivía en la calle,
no sé qué le pasa al tipo que tiene que entrevistar a Rosa Montero.
APU: Lo que le pasa a cualquier trabajador de prensa que está en un medio y le dicen flaco tenés que hacer esto.
JH: Sos un empleado, no estoy hablando mal de eso, hay gente brillante
haciéndolo, pero el componente de ese deseo personal me parece
importante.
APU: ¿Quién te inspira en la forma de trabajo?
JH: Hay una entrevista en el libro que es, para mí, uno de los mejores entrevistadores que es Enrique Symns. Yo crecí con laCerdos y peces, la esperaba ávidamente. Las entrevistas de Cerdos y Peces eran
extraordinarias, es un gran entrevistador. Si entrevistaba a un
escritor no era solamente la obra, entraba en una cosa que no sé cómo
hacía, una cosa personal, de pensamiento, hacía preguntas generalmente
muy lacónicas. Yo llevo citas de los autores y les pregunto en este
libro hizo tal cosa, en este otro otra, Symns sintetizaba todo eso e iba
a una pregunta concreta. Lo que pasa también con él es que tiene la
valentía, cosa que no pasa muy a menudo, es que no le importa de qué lo
tilden, tiene un pensamiento propio, por eso admira a Burroughs, otro
que tenía un pensamiento propio, no le importaba que lo tilden de loco.
Maricruz y Cari, nuestras novias, tienen hambre, por eso nos interrumpen
casi respetuosamente. El plan es que ellas vayan de compras y Jorge
cocine, yo mientras tanto sigo tomando cerveza y grabando. El público
pide guiso de lentejas, así será, mientras las chicas van a comprar
nosotros retomamos la conversación.
Juguetes poéticos
APU: Otro libro que estás presentando es Juguetes antiguos. Es tu único libro de poemas, hasta ahora.
JH: Tiene como siete u ocho años. Creo que es el primero y el último.
APU: No me termines la entrevista acá (risas). Te pusiste a escribir poesía cuando nunca lo habías hecho.
JH: Yo siempre escribí narrativa. Creo que fue el dolor, me parece que
es el género que viene por lo que te está pasando, era un momento de
post separación y había dos cosas, por eso tiene dos partes el libro.
Había algo que me parecía que le estaba haciendo mal a la gente y otra
la tristeza de eso y la soledad posterior. La parte del tigre es tratar
de domar ese tigre. Es un animal hermoso con algo de furia, pero no se
enfurece porque sí, hay jaulas que lo ponen furioso, no es una
justificación, el que dialoga con el tigre es el niño, que lo intenta
recuperar.
APU: "Cada rugido es una jaula que te aleja de tu niño", decís en el poema "Atentamente".
JH: No sé si llamarlo violencia pero son esos actos que dañan a otros.
Te aleja del niño que es el ser que tiene todas las posibilidades, el
niño no tiene manchas ni máculas y después lo empezamos a manchar y esas
son las manchas del tigre.
La otra parte, "Gotas", es porque tengo una obsesión, me hace muy mal
que llueva, quiero que sepan todos los meteorólogos que eviten anunciar
días de lluvia en mi presencia. Son todos poemas de melancolía, fue un
antídoto contra esa tristeza que me causa la lluvia. Cuando era chico lo
que me causaba mayor tristeza era ver por la ventana cuando llovía, me
hacía mal… pero miraba. Tuve una infancia feliz, es como el paraíso
perdido, mi único momento infeliz era cuando veía llover, me sentía
encerrado. Quizá porque no podía salir a jugar a la pelota con los
pibes.
Ese libro lo escribí en un mes, me iba a un bar y fue todo ahí. Ese
libro, como varios más que tengo, estaba cajoneado, un día se lo mostré a
Cari y me dijo que lo quería publicar.
APU: Es tu primera experiencia como poeta.
JH: No escribo poemas, fue la única vez en mi puta vida que escribí
poemas, ni antes ni después. No es lo mío la poesía, admiro a los
poetas. Lo que me pasa es que una gran parte de la poesía me produce
vergüenza ajena, mi problema es con la circulación y con la valoración
que los poetas tienen de sí mismos, piensan que están haciendo algo
importante y, en realidad, todo es importante o nada es importante,
tiene la misma importancia que un carpintero o un ferretero, esa cosa
que tienen de son todos unos boludos y los únicos que la tenemos claras
somos nosotros… Paradójicamente, cuando me fascina un escritor es un
poeta. Es el caso de Bustos, Viel Temperley, Diana Bellesi, Olga Orozco,
Wallace Stevens, Ginsberg. Me pasa, en proporción a lo que leo, mucho
más con la poesía.
Zona futuro
APU: Tenés otra cantidad de material para sacar otro libro de entrevistas ¿pensás publicarlo?
JH: Sí, quiero.
APU: Este libro es más específico que es el de la literatura.
JH: Yo lo homogeneicé en escritores, si saco un segundo libro de estos
hay un montón de cosas lindas; Palo Pandolfo, Irupé Tarragó Ros, Luís
Salinas, La Pequeña Orquesta Reincidentes. Después tengo también a
Caloi, Luis Felipe Noé, Alfredo Alcón, Ricardo Bartís, Pompeyo Audivert,
Lorenzo Quinteros.
APU: Tu palo es el de la literatura ¿cómo es trabajar con otras disciplinas?
JH: Muy interesante, son más desacartonados. Con Luis salinas estuve tres horas en el Bar La Paz, tomando cerveza y charlando. También está esa cosa de que no tenés que escuchar todos los discos, con los letristas a veces investigaba.
JH: Muy interesante, son más desacartonados. Con Luis salinas estuve tres horas en el Bar La Paz, tomando cerveza y charlando. También está esa cosa de que no tenés que escuchar todos los discos, con los letristas a veces investigaba.
Gente de a pie
APU: ¿Tenés entrevistas que no tengan que ver con el arte?
JH: Yo hice entrevistas a gente de la calle, linyeras, prostitutas,
lustra botas o un vendedor de ballenitas, gente para quienes la calle
era su lugar de trabajo, y eso es lo que más me interesaba, esas
entrevistas me encantaban. En alguna había que salir muy de noche y esa
vertiginosidad me gustaba. Era como otro tipo de relación, algunos te
sacaban cagando, le vas a invadir su espacio, no lo llamaste por
teléfono para avisarle, capaz que le rompés las pelotas y el tipo quiere
estar solo.
La gran apuesta
APU: Ahora estás
trabajando en la biografía de Miguel Ángel Bustos, terminaste el
trabajo de investigación de cinco años, una bocha, y ahora entraste al
de la escritura.
JH: Empecé en la década del 90 a leer a Bustos, también conocí a
Emiliano, su hijo, con el que nos vemos periódicamente. En uno de esos
encuentros, antes de 2010, cuando él ya había editado la poesía completa
y la prosa (hizo un trabajo de recopilación impresionante, un trabajo
chino). Estábamos en un bar de Belgrano con Emiliano, le dije que ahora
que ya había editado todo eso que tenía que escribir la biografía, y me
dijo que ya no podía, después del laburo que había hecho con la prosa.
Yo volví a mi casa y al otro día me levanté y dije que tiene que haber
una biografía de Miguel Ángel Bustos, entonces la tengo que hacer yo.
Llamé inmediatamente a Alberto Szpunberg y a Emiliano. A Emiliano
pidiéndole permiso, a Szpunberg para que me empezara a tirar datos. Me
dio un listadito de diez personas y fue como risomático, entrevistabas a
uno y te decía que tenías que hablar con este, con este y con el otro y
así tengo entre sesenta y setenta entrevistas. Creo que este libro es
mi gran apuesta.
Casi respetuosamente (otra vez), nuestras novias vuelven a
interrumpirnos, terminamos el trabajo periodístico y seguimos con el
culinario. Hardmeier prepara su famoso guiso de lentejas mientras
jodemos y nos reímos a carcajadas, ¿será por el vino o la cerveza? El
guiso huele estupendo, la mesa está servida. Será mejor terminar acá.
Tengo hambre.
http://boriskatunaric.blogspot.com.ar/2015/07/el-genero-entrevista-es-literatura-por.html
-----ooo-----
"Juguetes Antiguos", de Jorge Hardmeier. Escritura que conmueve, y se hace huella y resonancia en quien los lee.
Vidamí Editora, 2015, págs. 53.
“Un hombre y una mujer son dos.
Un hombre y una mujer y una lluvia
Son una tormenta.”
En “Gotas”
Un hombre y una mujer y una lluvia
Son una tormenta.”
En “Gotas”
Fue una grata sorpresa y alegría tener
en mis manos “Juguetes Antiguos”, el primer libro de poemas de Jorge
Hardmeier. Ya esa encuadernación artesanal con tapas de cartulina negra
con distintos diseños bordados a mano, lo convierte en un libro objeto
que invita al disfrute. Los trazos bordados que se entretejen en la
portada, son preámbulo de lo que vendrá.
El libro encuentra su fuente de
inspiración en aquellos juguetes que poblaron la infancia del autor y
está divido en dos partes: “Tigre” y “Gotas”. Los poemas allí reunidos
nacen de las manchas, los giros, los ojos o los gritos del tigre; de los
golpes de las gotas de lluvia, y el universo que se teje en los
intersticios; en los comienzos, los entretiempos y los finales del
llover. Juguetes Antiguos está hecho de divinos detalles, de restos de
lo visto y lo oído que juegan, se entrecruzan, giran, se pierden y
retornan, pero encuentran una voz. Cada trazo de escritura conmueve, y
se hace huella y resonancia en quien los lee.
Carla Leonardi

http://caligari.com.ar/Contenido/Notas/JuguetesAntiguosJorgeHardmeier.html
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16 ENTREVISTAS A ESCRITORES,
JORGE HARDMEIER,
JUGUETES ANTIGUOS
20150712
Nico Favio
Nico Favio & Pilin Massei presentan "Lentejuelas en el alma"
Nico Favio y Pilin Massei presentan su nuevo disco "Lentejuelas en el alma", Sábado 19 de septiembre a las 23 hs.
Teatro La Pasiva, Av. Corrientes 1743 (CABA). Reservas: (011) 3098 2624
Notas, entrevistas, fotos, música: mmprensa@gmail.com
Los acompañarán grandes artistas como Natalia Pelayo, figura del Ballet del Teatro Colón y el Ballet Nacional Margarita Fernández; Eduardo Frezza, legendario pionero del rock en Argentina; el trompetista Miguel Ángel Tallarita; La Banda de los bárbaros Romance, en honor a Nacho Wisky, poeta de Buenos Aires con quien Nico Favio supo crear las canciones centrales de esta obra.
La banda la integran Paloma Massei -voz y coros; Diego Alcántara -bajo y coros; Guillote Rodrígez -percusión; Víctor Puerlman, Pelusa Tacunao y Pilín Massei - guitarras; Nico Favio -guitarra y voz.
Dice Nico Favio: "Nos conocimos con Pilin Massei durante una serie de celebraciones que se hizo a la obra viva de mi papá, Leonardo Favio, quien también está muy presente en nuestro repertorio y nació una amistad inquebrantable. Hace más de un año venimos trabajando en éste álbum que grabamos en la ciudad de La Plata. Es un disco romántico y en nuestro espectáculo hay una suerte de varieté musical, una gran variedad de estilos dentro de un género que va de lo más popular a lo clásico donde por momentos estamos en una peña, o una verbena, y por otros momentos estamos adentro del Teatro Colón con bailarines y músicos de excelencia. La palabra final siempre la tiene el público, lo único que yo puedo garantizar es que les daremos una noche musical llena de magia, invocando la Primavera con ¡Lentejuelas en el alma!"
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